Martes, 25 Julio 2017 00:00

El espejo de la realidad

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En la editorial anterior, hacia el final, quedó como una amarga sensación de que la justicia es difícil conseguirla. Fue una postura más filosófica que práctica, seguramente aquellos que tienen el oficio de trabajar en la justicia, ya entendida como la aplicación de las normas en la vida cotidiana, hayan pensado que el sabor anárquico de ese final no era positivo. Pero en fin, fue dicho desde el soberbio atrevimiento que permite filosofar sobre algunas cuestiones.

Ahora, el punto es más práctico, pues tiene que ver con ese fenomenal operativo que se realizó en el mundo para terminar con esa oscura presencia maligna que existe detrás (o en el interior) de Internet.

Autoridades de Estados Unidos, con la actuación del FBI, la DEA, la policía nacional de Holanda y Europol, han logrado desarticular el portal AlphaBay, uno de los sitios más peligrosos de la web, en la que más de 40.000 vendedores ofertaban drogas, armas, programas informáticos maliciosos, datos personales y todo lo que sirva para el delito y el terrorismo.

También se logró cerrar Hansa Market, otro sitio de gran alcance en el mercado negro y ambos se suman a otro cerrado hace tres años, Silk Road, que llegó a ofrecer 14.000 productos de estas características.

Quien estaba al frente de AlphaBay era Alexandre Cazes, oriundo de Canadá pero con residencia en Tailandia desde hacía años, y quien contaba con una monumental fortuna, con propiedades en varios países y con millones de dólares en moneda virtual, que es la que se utiliza para este tipo de transacciones. Esta persona fue arrestada a principios de julio, pero se suicidó mientras se encontraba en custodia policial.

Este operativo es considerado el mayor realizado hasta el presente para atacar el cibercrimen, esa nueva modalidad delictiva que se ampara en el anonimato y en la oscuridad de la trama tecnológica que siempre se creyó que estaba fuera del alcance de la justicia.

No es un dato menor para comenzar a pensar en que la realidad profunda de las actividades virtuales, terminen siendo alcanzadas por ese orden que la sociedad eligió para evitar esa “guerra de todos contra todos”, que suele desatarse cuando unos pocos creen que todo lo pueden, que agreden y corroen a las sociedades que pretenden organizarse y vivir en paz.

Es un mensaje también para los individuos, que creen que el anonimato de la red les permite decir cualquier cosa sin tener la responsabilidad al respecto. No faltará mucho tiempo en que la justicia llegue a la red para impartir lo que corresponde. Aunque siempre sea un anhelo, porque la vida virtual de la red es el espejo de la realidad misma.

 

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César Ríos

Director editor Diario Síntesis.

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